Déjame que te cuente limeño . . .
déjame que te diga la gloria
del ensueño que evoca la memoria
del viejo puente, del río y la Alameda.
Déjame que te cuente limeño . . .
ahora que aún perfuma el recuerdo
ahora que aún se mece en un sueño
el viejo puente, el río y la Alameda.
Jazmines en el pelo y rosas en la car,
airosa caminaba la Flor de la Canela
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que el pecho llevaba.
déjame que te diga la gloria
del ensueño que evoca la memoria
del viejo puente, del río y la Alameda.
Déjame que te cuente limeño . . .
ahora que aún perfuma el recuerdo
ahora que aún se mece en un sueño
el viejo puente, el río y la Alameda.
Jazmines en el pelo y rosas en la car,
airosa caminaba la Flor de la Canela
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que el pecho llevaba.
Del puente a la Alameda menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece,
al ritmo de su cadera,
recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba, del
Puente a la Alameda . . .
Déjame que te cuente limeño,
¡Ay! deja que te diga moreno,
mi pensamiento,
a ver si así despiertas del sueño,
del sueño que entretiene moreno,
tu sentimiento.
por la vereda que se estremece,
al ritmo de su cadera,
recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba, del
Puente a la Alameda . . .
Déjame que te cuente limeño,
¡Ay! deja que te diga moreno,
mi pensamiento,
a ver si así despiertas del sueño,
del sueño que entretiene moreno,
tu sentimiento.
Aspira de la lisura
que da la flor de canela
adórnala con jazmines
matizando su hermosura . . .
Alfombra de nuevo el puente
y engalana la Alameda,
que el río acompasará
su paso por la vereda.
Y recuerda que . . .
Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la Flor de la Canela
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba.
Del puente a la Alameda menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece,
al ritmo de su cadera,
recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba, del Puente a la
Alameda . . .
Déjame que te cante limeña que da la flor de canela
adórnala con jazmines
matizando su hermosura . . .
Alfombra de nuevo el puente
y engalana la Alameda,
que el río acompasará
su paso por la vereda.
Y recuerda que . . .
Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la Flor de la Canela
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba.
Del puente a la Alameda menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece,
al ritmo de su cadera,
recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba, del Puente a la
Alameda . . .
Déjame que te diga la gloria
Del ensueño que evoca la memoria
Del viejo puente del río y la alameda