Desde Santurce a Bilbaovengo por toda la orilla,con la falda remangada,luciendo la pantorrilla,vengo deprisa y corriendoaunque me oprime el corsé,voy gritando por las calles: ¡Sardina frescué!Mis sardinitasqué ricas son,son de Santurcelas traigo yo. La del primero me llama,la del segundo también,la del tercero me dice:¿A cuánto las vende usted?Si yo le digo que a cuatro,ella me dice que a tres,cojo la cesta y me marcho, ¡Sardina frescué!Mis sardinitasqué ricas son,desde Santurcelas traigo yo.